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sábado, 23 de marzo de 2013

NADA



Título: NADA.
Autora: CARMEN LAFORET.
Editorial: Destino.
Año: 1944-2010 de esta edición
Género: Novela contemporánea. 
Páginas: 303
ISBN: 978-84-233-4279-2



Me vuelvo a reencontrar con una obra maestra, gracias a un sorteo organizado por nuestra amiga Inés del blog “LA PALABRA PRONUNCIADA”, y que tuve la suerte de ganar. Me envió el libro con una postal de agradecimiento, cuando el que está agradecido por tener en mi biblioteca “NADA” de Carmen Laforet soy yo.



SINOPSIS:

Andrea llega a Barcelona para estudiar Letras. Sus ilusiones chocan, inmediatamente, con el ambiente de tensión y emociones violentas que reina en la casa de su abuela. Andrea relata el contraste entre este sórdido microcosmos familiar –poblado de seres heridos y violentos- y la frágil cordialidad de sus relaciones universitarias, centradas en la bella y luminosa Ena. Finalmente los dos mundos se encuentran y chocan con violencia. Comparada por la crítica con “Cumbres borrascosas”, “Nada”, ganadora de la primera edición del Premio Nadal (1944), destaca tanto por su prosa fresca y directa como por la extraordinaria sensibilidad en la recreación de una voz femenina. Cuando el libro acaba, el lector tiene la seguridad de poder encontrar, al volver la esquina, a una muchacha pálida y triste, con toda la fuerza de su juventud condensada en el mirar. Es Andrea, absorta, queriendo algo, sin saber qué. Como el resto de los protagonistas, ha nacido a la vida real por un prodigio de la creación artística.

AUTORA:


Carmen Laforet nació en Barcelona en 1921. Su familia se trasladó a Las Palmas cuando ella tenía dos años. Allí permaneció hasta que al cumplir los dieciocho regresó a Barcelona, donde estudió Filosofía y Letras. En 1944 obtuvo con “Nada” el Premio Nadal, en su primera convocatoria, y se convirtió en el mascarón de proa de toda una nueva generación de la narrativa española de posguerra. Dos años después se instaló en Madrid definitivamente. En 1952 apareció su segunda novela, “La isla y los demonios”. De esta época son los cuentos recogidos en “La llamada” y la novela “La mujer nueva”. De entre su producción posterior destaca “La insolación”, de la que, tras su fallecimiento en 2004, Ediciones Destino publicó con carácter póstumo una continuación, “Al volver la esquina”.

Andrea llega al piso de la calle de Aribau tarde, de madrugada, de noche, con su maleta desvencijada atada con un cordel, y le abrirán la puerta unos seres en penumbra, como espectrales, que reflejan la miseria de la época en que está escrita la novela. Desde el primer momento, este ambiente enlatará el sueño de estudiar Letras en una Barcelona por conocer y gozar de su libertad adolescente.

El piso de su abuela, escenario principal de la novela, es sucio, deja entrever su esplendor perdido en la guerra, con muebles apilados, telarañas, desconchones, humedad, una casa de locos oscura que perfila los personajes de la novela. Pero dentro del escenario Carmen Laforet aporta diversos espacios y ambientes que tienen el sello personal de sus ocupantes: la habitación de tía angustias limpia y ordenada, la habitación de Gloria y Juan en decadencia y con escaso mobiliario, el reino culinario de Antonia, la habitación olvidada de la abuela, la buhardilla de Román situada en alto como dominando la situación y con cierto aire bohemio…Escenarios cotidianos, pero que mirados desde la perspectiva impresionista de Andrea cobran significados intensos que envuelven la lectura de la obra. El piso conforma el espacio opresivo y familiar de Andrea en contraposición con el espacio liberador que constituye la Barcelona del momento, aunque no deja de tener tintes de tristeza y decadencia que la guerra ha sembrado entre sus calles.

En las descripciones mezcla sensaciones, impresiones, edificios, el momento del día o de la noche, las temperaturas, los sonidos, las gentes, motivos florales…, que unidas la prosa seductora, psicológica y la magistral ubicación de la protagonista en segundo plano, dan un toque fotográfico e impresionista a la novela.

De otoño a otoño y no creo que sea casualidad la época triste elegida, la autora irá situando la historia por fechas y festividades puntuales y señaladas, sin darnos pistas del momento exacto en que se ha escrito la obra. A lo largo de este año de vivencias, Andrea respirará escenas dramáticas, de alta violencia y tensión en su familia, donde su tío Román, diabólico y sádico provocará llevándolo hasta el límite, a su hermano Juan, pintor fracasado y cercano al delirio y a su esposa Gloria, viciosa e ingenua. También inyectará una tensión constante a su hermana Angustias, azote moral de Andrea y católica recalcitrante.

Al mismo tiempo, su amiga universitaria Ena constituirá su escapatoria, su otro mundo, que aparece como un halo de esperanza que florece y se marchita constantemente ahogado por el aire espeso y viciado del piso de la calle de Aribau.

Sin embargo, no es una novela sentimentalista porque la protagonista capea situaciones difíciles y dramáticas, mediante el análisis de los personajes y de sus motivos y nos presenta de forma cotidiana ese ambiente respirable, de peleas y de locura donde todos se controlan a todos y contienen la libertad de Andrea.

Una Andrea que aparece como el negativo de una fotografía revelada en boca de los demás, perfilada en sus impresiones y la imagen física que proyectan los demás en los diálogos y que contrasta con la narración en primera persona que hace de su vida.

En definitiva, una novela maestra de la narrativa moderna española donde la protagonista abandona el piso de su abuela, temprano, con un sol incipiente y su maleta desvencijada haciéndonos reflexionar ¿qué se lleva con ella?





 PD: especial mención merece la edición comentada por Rosa Navarro Durán y que ayuda a comprender y degustar el texto sobremanera.

FUENTES:

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