Título: LA JUGUETERÍA ERRANTE.
Autor: EDMUND CRISPIN.
Autor: EDMUND CRISPIN.
Editorial: IMPEDIMENTA 2012.
Año: 1946
Género: Novela inglesa de detectives.
Páginas: 312
ISBN: 978-84-15130-20-8
Páginas: 312
ISBN: 978-84-15130-20-8
Definitivamente me he vuelto a enamorar. De
sus ojos pictóricos, de su cara regia y de su presencia multicolor, de su alma
presumida. Su nombre: Impedimenta. Da gusto como ya os dije en una ocasión
tener libros así editados entre las manos. Hoy “LA JUGUETERÍA ERRANTE”
SINOPSIS:
Cuando el poeta Richard
Cadogan decide pasar unos días de vacaciones en Oxford tras una discusión con
el avaro de su editor, poco puede imaginar que lo primero que encontrará al
llegar a la ciudad, en plena noche, será el cadáver de una mujer tendido en el
suelo de una juguetería. Y menos aún que, cuando consigue regresar al lugar de
los hechos con la policía, la juguetería habrá desaparecido y, en su lugar, lo que encontrarán será una
tienda de ultramarinos en la que, naturalmente, tampoco haya cadáver. Cadogan
decide entonces unir fuerzas con Gervase Fen, profesor de literatura inglesa y
detective aficionado, el personaje más excéntrico de la ciudad, para resolver
un misterio cuyas respuestas se les escapan. Así, el dúo libresco tendrá que enfrentarse a un
testamento de lo más inusual, un asesinato imposible, pistas en forma de
absurdo poema, y persecuciones alocadas por la ciudad a bordo del automóvil de
Fen “Lily Christine III”.
“La juguetería errante” es un
clásico de la novela de detectives inglesa, considerado unánimemente una de las
cumbres indiscutibles del género.
AUTOR:
El verdadero nombre de Edmund Crispin era Bruce Montgomery. Nació en
1921 en Chesham Bois, Buckinghamshire y asistió al St. John´s Collage en
Oxford, donde se licenció en Lenguas Modernas y donde fue organista y maestro
de coro durante dos años. Cuando se le preguntaba por sus aficiones, Crispin
solía decir que lo que más le gustaba en el mundo era nadar, fumar, leer a
Shakespeare, escuchar óperas de Wagner y Strauss, vaguear y mirar a los gatos.
Por el contrario, sentía gran antipatía por los perros, las películas
francesas, las películas inglesas modernas, el psicoanálisis, las novelas
policíacas psicológicas y realistas, y el teatro contemporáneo. Publicó nueve
novelas así como dos colecciones de cuentos, todas protagonizadas por el
profesor de Oxford y detective aficionado, Gervase Fen, excéntrico docente
afincado en el ficticio St. Christopher´s Collage. Novelas que le hicieron
ganarse un lugar de honor entre los más importantes autores ingleses de novela
clásica de detectives. Impedimenta emprende con su obra maestra, “La juguetería
errante” (1946), la publicación de la saga de Gervase Fen, a la que seguirán
otros títulos, como “Love Lies Bleeding” (1948), “The Case of the Gilded Fly”
(1944), “Holy Disorders” (1945), “Buried for Pleasure” (1949) y “Swan Song”
(1947).
Esta es la nota del autor antes de empezar la
novela:
“Nadie, salvo
los crédulos más obtusos, supondrá que los personajes y los acontecimientos de
esta historia pueden ser otra cosa que ficticios. Es cierto que la vetusta y
noble ciudad de Oxford es, de todas las poblaciones de Inglaterra, la
progenitora más probable de acontecimientos y personajes improbables. Pero todo
tiene sus límites”.
Pues fíjense en la mueca que se les ha
quedado en la cara y cuenten cuántas veces a lo largo de la lectura van a
repetirla. Muchos son los alicientes que contribuyen a la sonrisa: dos
personajes protagonistas extraños, por un lado Richard Cadogan, un poeta sin
inspiración, que busca emociones curativas en las vacaciones que va a pasar a
Oxford; y Gervase Fen, profesor de Literatura Inglesa, excéntrico, curioso
hasta el extremo, temerario, y que no rehúsa ningún duelo que tenga que ver con
la inteligencia. A raíz del hallazgo de un cadáver por parte de Cadogan, en lo
que parece ser una juguetería, se desata una historia alocada y divertida, con
tintes de misterio acerca de quién puede ser el asesino. Y aviso que resulta
complicado imaginárselo porque aquí no hay mayordomo.
La relación entre estos dos hombres maduritos
y tan contrapuestos, uno sensato y prudente y el otro osado y audaz, dará lugar
a multitud de situaciones simpáticas, y a continuas réplicas con toques
humorísticos. Sus pesquisas les llevarán a estudiar la relación del crimen con
una extravagante y extraña anciana millonaria que lega su herencia de forma
inaudita a un grupo de personas involucradas de una u otra manera con la
aparición del muerto.
Lo más desternillante resultan ser las
persecuciones entre los personajes, al más puro estilo Benny Hill, empiezan con
poca gente y terminan como el andén del metro en hora punta, e incluso se
imagina uno algunas imágenes y nuevamente asoma una sonrisa al rostro.
Una novela que mantiene la emoción y el
misterio hasta el final, que huye del detective serio y sabelotodo y todo ello
contado de una forma amena, ágil y adictiva. La narración aparece salpicada de
continuas referencias a la cultura británica, a su literatura y a su música.
Esto es algo que me llama mucho la atención y que ya he visto también en “Westwood”
de Stella Gibbons, publicado también por Impedimenta, y reseñado en este blog.
Me gustaría conocer un libro de un autor español con continuas referencias a la
cultura española, así que si conocéis alguno…
Si queréis conocer esta novela que además tiene
un final que va creciendo en emoción y que se vive a toda velocidad y de forma
disparatada, os animo a montaros en “Lily Christine III”, el automóvil de Fen,
este detective protagonista de la saga de Edmund Crispin y disfrutar de su
conducción temeraria en busca de una juguetería perdida.
Para mí: 4 PLUMAS- BUENÍSIMO.
FUENTES:



