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miércoles, 13 de marzo de 2013

LA JUGUETERÍA ERRANTE



Título: LA JUGUETERÍA ERRANTE.
Autor: EDMUND CRISPIN.
Editorial: IMPEDIMENTA 2012.
Año: 1946
Género: Novela inglesa de detectives. 
Páginas: 312
ISBN: 978-84-15130-20-8


Definitivamente me he vuelto a enamorar. De sus ojos pictóricos, de su cara regia y de su presencia multicolor, de su alma presumida. Su nombre: Impedimenta. Da gusto como ya os dije en una ocasión tener libros así editados entre las manos. Hoy “LA JUGUETERÍA ERRANTE”


SINOPSIS:

Cuando el poeta Richard Cadogan decide pasar unos días de vacaciones en Oxford tras una discusión con el avaro de su editor, poco puede imaginar que lo primero que encontrará al llegar a la ciudad, en plena noche, será el cadáver de una mujer tendido en el suelo de una juguetería. Y menos aún que, cuando consigue regresar al lugar de los hechos con la policía, la juguetería habrá desaparecido  y, en su lugar, lo que encontrarán será una tienda de ultramarinos en la que, naturalmente, tampoco haya cadáver. Cadogan decide entonces unir fuerzas con Gervase Fen, profesor de literatura inglesa y detective aficionado, el personaje más excéntrico de la ciudad, para resolver un misterio cuyas respuestas se les escapan. Así, el dúo  libresco tendrá que enfrentarse a un testamento de lo más inusual, un asesinato imposible, pistas en forma de absurdo poema, y persecuciones alocadas por la ciudad a bordo del automóvil de Fen “Lily Christine III”.
“La juguetería errante” es un clásico de la novela de detectives inglesa, considerado unánimemente una de las cumbres indiscutibles del género.

AUTOR:

El verdadero nombre de Edmund Crispin era Bruce Montgomery. Nació en 1921 en Chesham Bois, Buckinghamshire y asistió al St. John´s Collage en Oxford, donde se licenció en Lenguas Modernas y donde fue organista y maestro de coro durante dos años. Cuando se le preguntaba por sus aficiones, Crispin solía decir que lo que más le gustaba en el mundo era nadar, fumar, leer a Shakespeare, escuchar óperas de Wagner y Strauss, vaguear y mirar a los gatos. Por el contrario, sentía gran antipatía por los perros, las películas francesas, las películas inglesas modernas, el psicoanálisis, las novelas policíacas psicológicas y realistas, y el teatro contemporáneo. Publicó nueve novelas así como dos colecciones de cuentos, todas protagonizadas por el profesor de Oxford y detective aficionado, Gervase Fen, excéntrico docente afincado en el ficticio St. Christopher´s Collage. Novelas que le hicieron ganarse un lugar de honor entre los más importantes autores ingleses de novela clásica de detectives. Impedimenta emprende con su obra maestra, “La juguetería errante” (1946), la publicación de la saga de Gervase Fen, a la que seguirán otros títulos, como “Love Lies Bleeding” (1948), “The Case of the Gilded Fly” (1944), “Holy Disorders” (1945), “Buried for Pleasure” (1949) y “Swan Song” (1947).

Esta es la nota del autor antes de empezar la novela:

“Nadie, salvo los crédulos más obtusos, supondrá que los personajes y los acontecimientos de esta historia pueden ser otra cosa que ficticios. Es cierto que la vetusta y noble ciudad de Oxford es, de todas las poblaciones de Inglaterra, la progenitora más probable de acontecimientos y personajes improbables. Pero todo tiene sus límites”. 

Pues fíjense en la mueca que se les ha quedado en la cara y cuenten cuántas veces a lo largo de la lectura van a repetirla. Muchos son los alicientes que contribuyen a la sonrisa: dos personajes protagonistas extraños, por un lado Richard Cadogan, un poeta sin inspiración, que busca emociones curativas en las vacaciones que va a pasar a Oxford; y Gervase Fen, profesor de Literatura Inglesa, excéntrico, curioso hasta el extremo, temerario, y que no rehúsa ningún duelo que tenga que ver con la inteligencia. A raíz del hallazgo de un cadáver por parte de Cadogan, en lo que parece ser una juguetería, se desata una historia alocada y divertida, con tintes de misterio acerca de quién puede ser el asesino. Y aviso que resulta complicado imaginárselo porque aquí no hay mayordomo.

La relación entre estos dos hombres maduritos y tan contrapuestos, uno sensato y prudente y el otro osado y audaz, dará lugar a multitud de situaciones simpáticas, y a continuas réplicas con toques humorísticos. Sus pesquisas les llevarán a estudiar la relación del crimen con una extravagante y extraña anciana millonaria que lega su herencia de forma inaudita a un grupo de personas involucradas de una u otra manera con la aparición del muerto.

Lo más desternillante resultan ser las persecuciones entre los personajes, al más puro estilo Benny Hill, empiezan con poca gente y terminan como el andén del metro en hora punta, e incluso se imagina uno algunas imágenes y nuevamente asoma una sonrisa al rostro.

Una novela que mantiene la emoción y el misterio hasta el final, que huye del detective serio y sabelotodo y todo ello contado de una forma amena, ágil y adictiva. La narración aparece salpicada de continuas referencias a la cultura británica, a su literatura y a su música. Esto es algo que me llama mucho la atención y que ya he visto también en “Westwood” de Stella Gibbons, publicado también por Impedimenta, y reseñado en este blog. Me gustaría conocer un libro de un autor español con continuas referencias a la cultura española, así que si conocéis alguno…

Si queréis conocer esta novela que además tiene un final que va creciendo en emoción y que se vive a toda velocidad y de forma disparatada, os animo a montaros en “Lily Christine III”, el automóvil de Fen, este detective protagonista de la saga de Edmund Crispin y disfrutar de su conducción temeraria en busca de una juguetería perdida.



FUENTES:


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